"Serie Aletheia"
(laboratorio)
70x60
oleo sobre madera
Nuestro cuerpo como contenedor de
espíritu, posibilita una materialidad del ser mediante lo físico, resultando una materia activa que
fusiona lo intangible con lo tangible en
cuanto a pensamiento y acción. Las cuales cambian mediante el crecimiento
corporal y sus cambios físicos. Es por ello que cada época que tiene un cuerpo
entre su nacimiento, crecimiento y muerte, es reflejado en forma corporal, y
por tanto va dejando huella en el primer contenedor corporal “la piel”. Quien es la que da cuenta del paso del tiempo
y sus experiencias como cuerpo en el paso de la vida, la que al estirarse
permite traspasar varios limites corporales , la que demuestra en que tiempo
estamos, y como estamos, permitiendo el gesto, las huellas únicas de cada piel,
las marcas y cicatrices de cualquier circunstancia.

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