viernes, 3 de junio de 2016

POEMA DE LA VIDA DE UNA ARTISTA EN CONSTRUCCIÓN...












Caminando por varios suelos mojados se enciende una luz en mis tinieblas viscosas, anunciando que es la hora, la hora de salir al tiempo real y medible, salir al comienzo de mi propia muerte, quizá a una muerte de saturación cerebral. Sin embargo con unas inconscientes ganas de vivir y saber que pasa detrás de esa luz destellante que me abruma y me embriaga con una sutil ceguera blanca. ¡Estoy fuera! En la vida real… tengo alguien que me acompaña y calma mi llanto, alguien que tranquiliza mis miedos…mis miedos de existir. Pero no fue suficiente, yo quería volver a esa oscuridad a esas tinieblas viscosas donde me sentía más segura, cerré los ojos y volví… volví por un momento… pero me despertaron, tenía muchos cables y sonidos que me agobiaban. Mi respiración se veía en un sube y baja de alguna cosa que conocía.  Volvió esa persona a alentarme de que la vida era lo que quería ella para mí. Así que hice todo lo que pude para vivir…y con la rapidez que tienen las manecillas del reloj, mi cuerpo intentaba alcanzar el cielo y empiezo a cambiar. Mi cuerpo se ensancha, aparecen bultos en donde antes no los tenía y empiezo a pensar en el desagrado que me genera cambiar…cambiar mi apariencia, y con ella la forma de ver el mundo. Y como el reloj solo se para cuándo se queda sin baterías, yo seguía creciendo, creciendo mis cuestiones, mis preocupaciones, mis gustos y con ellos sus desagrados. Empecé a construir mi camino, por medio de un gran circo de posibilidades, de formas, texturas, lienzos y colores que podrían ayudarme a soportar esta vida real, de personajes, situaciones, risas, aplausos, de los cuales hoy soy, lo que soy, una artista de mi vida, la creadora de mi camino, agradeciendo a los otros que construían también su camino y me abrían las puertas para explorar mundos posibles de los cuales ahora me aferro para poder ser lo que verdaderamente quiero ser… un cuerpo sensible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario