“La experiencia de un individuo que se transforma con el paso del tiempo, hace que con frecuencia se estimule una nueva
incógnita acerca de su trabajo como artista, en donde cada vivencia es tomada
como fuente para la creación”
Es aquí donde la relación del paralelo artístico
que habito se convierte en la fuente fundamental de creación en mi trabajo,
percibiendo lo que vivo en mi cuerpo mediante el teatro y lo que siento y
pienso en el arte plástico, entrelazándose así para transformar mi pensamiento e
incógnita acerca de ¿quién soy yo? y las preocupaciones que vienen con esas
múltiples respuestas que dejan vislumbrar
lo que me adolece y fortalece en la vida misma.
Si bien somos los que somos
por ayuda de otros que nos perciben, somos el conjunto de experiencias vividas
detonadas por el otro, bien sea un espacio, un objeto, un cuerpo o una
situación, toda esta amalgama de sensaciones que hace que nuestro ser se transforme y sea de
acuerdo siempre a ese otro que no somos nosotros sino que nos hace ser uno
solo, acudiendo a la reciprocidad de la existencia de luz y la oscuridad, de la
causa y el efecto, del yo y el otro. De esta manera la esencia de mi trabajo,
independientemente de la herramienta que utilice, se enfoca al otro como ente
permisivo del yo, de mi pasado y de mí presente.
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